Esta vez será mucho más fácil entrar en la cámara acorazada. Lo que os voy a contar ocurrió has diez años. Atracaba bancos. Y la verdad es que me iba bastante bien. Desde pequeño empecé robando en tiendas de alimentación, luego pasé a supermercados, era divertido, me lo pasaba bomba asustando las cajeras, le apuntaba con una pistola de juguete. Yo creo que algunas de ellas se meaban encima. También disfrutaba con atracar a personas mayores cuando iban al cajero automático a retirar la pensión. Un día se me ocurrió ' atracar El Blanco Central en su interior guardaba cien millones de dólares. Estudié los planos. Me los sabía de memoria y también me documenté sobre la red de saneamiento , pero de repente todo se torció. Cuando logré entrar en la cámara acorazada estaba vacía, la puerta de acero se cerró a mis espaldas. El monóxido de carbono penetró en la estancia en pocos minutos perdí la vida. Me enterraron en un viejo cementerio . Los detectives que me querían detener no lo, ...
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